La máquina al servicio de la fantasía: el contrabajo expandido de David Santos

David Santos está dándole forma en la Cidade da Cultura a un nuevo tipo de instrumento musical: un contrabajo expandido, “un poco punki”, del que brotan cables unidos a circuitos con los que introducir percusiones, ritmos y armonías interpretados por pequeños autómatas e “trebellos” acústicos. Su objetivo es ampliar las posibilidades expresivas del contrabajo con la ayuda de las máquinas, pero sin recurrir a samplers o sintetizadores.

“Me gustaba el camino electrónico por sus posibilidades en cuanto a texturas, velocidades, etc. Pero es otra manera de funcionar en la música, digamos. Lo que no me gustaba era como se mezclaba el sonido eléctrico con mi instrumento, que es acústico”, explica. De ahí surgió la idea de explorar esas nuevas sonoridades construyendo los mecanismos sobre el propio contrabajo. 

Una de las primeras opciones en las que estuvo trabajando durante su residencia en el Gaiás fue la introducción de percusiones. Piezas impresas en 3D sobre las que colocó diferentes materiales (corcho, madera, ferreñas de pandereta...) para obtener sonidos como los del bombo, la caja o el charles de la batería. Cada elemento va conectado a un circuito programable que controla desde el ordenador. Ahora mismo ya tiene una estructura estable abierta a distintas configuraciones.

Más manos para tocar

Conseguir que el instrumento emita notas, al margen de las que el músico interpreta con el arco y con los dedos, es la siguiente fase de su investigación. Para eso está estudiando cómo integrar en el puente del contrabajo un altavoz de presión que responde a la vibración, e idealmente “colocar un actuador sobre cada cuerda”, lo que le permitiría “tener como dos manos libres” para tocar varias cuerdas a la vez, incluso en posiciones muy distantes o difíciles, “y hacer armonías locas”.

En paralelo a este trabajo de ingeniería musical, David está componiendo también las partituras para máquina y músico, así como diseñando la escenografía y visuales que acompañarán su puesta en escena, donde cuenta con la colaboración de José Faro (Coti) y Area Erina. La primera actuación de este singular dúo será a finales de noviembre, en la Cidade da Cultura, con la presentación de resultados de la residencia.

“Si no fuera por esta bolsa [de las ayudas REGA] esto habría quedado en una mini-idea con un solo mecanismo”, afirma. La residencia en el Gaiás le ha dado la oportunidad de estar un mes trabajando en el proyecto, con los recursos suficientes “para construir un prototipo decente, poder grabar un vídeo, crear una escenografía, y salir de aquí con algo que poder mostrar más que decentemente al mundo”. 

Aunque David Santos cuenta con una larga trayectoria tanto como músico como ingeniero (es doctor ingeniero superior en Telecomunicaciones por la Universidade de Vigo), su fuente principal de financiación artística siguen siendo los conciertos, tocar. “Pero para tocar tienes que tener algo que mostrar”, aclara, y esa parte creativa exige de tiempo y dedicación “sin pensar en otra cosa”. Cuenta que él suele hacer “auto-residencias”: encerrarse en casa una semana para trabajar en un repertorio y cerrarlo. Sin embargo, proyectos como este Estudio para contrabajo expandido en Mi menor requieren de una inversión más grande y de colaboraciones que “solo se pueden hacer en este tipo de espacios de residencias”.

Santiago de Compostela, 19 de Octubre de 2026