Festivales modernos: abiertos, locales y con el público como protagonista

Globales pero pensado siempre en lo local, espontáneos, abiertos y con una premisa básica: otorgarle al público el papel central. Éstas son las características de los "festivales modernos", eventos que salen de las instituciones culturales para ocupar las calles y en los que los participantes dejan de ser espectadores para convertirse en actores principales.

Así lo trasladó el reconocido productor de Broadway David Binder, encargado de abrir esta tarde la terceia edición del Foro Internacional de Espacios para la Cultura (FIEC) que se celebra bajo el título La Revolución de los festivales artísticos. Un viaje a Australia en el que pudo ver en primera persona a los vecinos de un pequeño barrio bailar y actuar en sus jardines y disfrutando con ello fue el punto de partida de una exposición ágil con la que supo captar la atención de todos los espectadores.

Binder trajo hasta el Gaiás "experiencias increibles" de diferentes partes del planeta, en las que los ciudadanos salen a la calle a interactuar con las compañías de danza o de teatro, en las que lugares escondidos o poco conocidos de las ciudades se convierten en reclamo durante un par de jornadas o en las que andar en bicicleta e ir a un festival son complementarios.

Tras retroceder hasta después da la II Guerra Mundial -momento en la que aparecen festivales decanos como el de Edimburgo o el de Aviñón-, Binder  apostó por una nueva forma de concebir los festivales, convirtiéndolos en un evento en el que el público deja de ser espectador para ser actor y que puede suceder en cualquier lugar. "El espectáculo puede darse en cualquier sitio. Sacar los festivales de los edificios, de las instituciones, de los lugares establecidos provoca que el público sea más receptivo y que asista con la mente más abierta", aseguró Binder, quien reivindicó la "ocupación artística de las ciudades".

Tras un viaje por diferentes muestras de lo que son eses festivales modernos, David Binder desveló cual es su festival favorito: el Oerol, que se celebrada cada año en la pequeña isla holandesa de Terschelling, al norte del país. Unos 50.000 visitantes acuden cada año durante diez días a esta isla en la que jóvenes artistas y creadores consolidados van de la mano de rutas en bicicleta por parajes verdes, excelente gastronomía y unos espectáculos únicos. Un popular festival local, con más de 30 ediciones a sus espaldas, que Binder trasladó a Nueva York a través del New Island Festival, diez días de teatro, danza, música y arte holandesa en un lugar tan desconocido como finalmente atrayente para el público: la Governors Island de Nueva York.

Patrocinadores y audiencias, claves

Las propuestas más irreales y atrevidas volvieron a la tierra a través de María Sheila Cremaschi, responsable del Hay Festival de Segovia y Budapest, "el festival que exalta la palabra al tiempo que modifica la propia ciudad". Tras ser definida por la periodista María Solar -que actuó como moderadora- como una auténtica "conseguidora de sueños", Cremaschi reconoció que sólo hay una clave para justificar el éxito: saber reinventarse.

Patrocinadores y audiencias son, para Cremaschi, los dos focos en los que poner la atención a la hora de organizar un festival. Los primeros, claves para poder materializar un evento, especialmente en momentos de crise como el actual. Los segundos, indispensables para llevarlos a cabo. 

La responsable del Hay Festival se proclamó totalmente contraria a la cultura gratuita y destacou la necesidad de establecer un ritual que sea sagrado: "Sólo el hecho de comprar una entrada genera en el público una expectativa que redunda positivamente en el festival", aseguró.

El FIEC continúa mañana, sábado 15 de noviembre, con las intervenciones de los responsables de los festivales de Aviñón, Mérida, La Mar de Músicas de Cartagena y Edimburgo. Aunque este año el FIEC no puede seguirse vía streaming, las ponencias pueden seguirse a través del canal de youtube e en esta propia web al acabar cada conferencia.

Intercambio
Santiago de Compostela, 15 de Noviembre de 2013