Una mirada artística del medio

Alza tu voz, no el nivel del mar. Bajo este lema, el cambio climático es el protagonista del Día Mundial del Medio Ambiente que celebramos hoy en todo el planeta con el agua y la nociva acción humana como telón de fondo. Desde la Cidade da Cultura queremos contribuir a la celebración de este día, fijado por las Naciones Unidas para sensibilizar y llamar la atención sobre nuestro entorno, a través de la exposición Auga Doce, una muestra de alto contenido ambiental con discursos artísticos que reivindican los recursos naturales, la esencia de lo simple y la defensa del medio ambiente.

Muestra de esta reflexión ambiental es la mirada que ofrece el artista visual Daniel Canogar a través de la fotografía Vórtice (2011), inspirada en una gigantesca mancha de residuos de plástico del tamaño de un continente que flota a la deriva en el Pacífico. Ante esta imagen en gran formato (150x272), el espectador se confronta a un futuro suicida, en el que el ser humano está matando lo que necesita, alimentando una mancha en forma de río que no deja de crecer ante la inconsciencia del hombre que alegremente flota ciego sobre ese cáncer. Vórtice es un símbolo del peligro que representa para nuestro planeta la aceptación de actitudes heredadas relacionadas con la cultura del usar y tirar y con la generación descontrolada e inconsciente de residuos.

Esta denuncia ambiental se une a la reivindicación de los recursos que ofrece el propio medio en obras presentes en Auga Doce como el Igloo with Fibonacci Numbers de Mario Merz, uno de los artistas italianos más representativos del arte povero, que se vale de materiales considerados ‘pobres’ y de muy fácil obtención como madera, hojas o rocas. A través de los iglús, Merz reivindica la vida nómada de los pueblos esquimales y su capacidad de adaptación al medio al tiempo que eleva los recursos que ofrece el propio entorno natural, usando materiales reciclables y sencillos.

Una esencia de lo simple que se convirtió en la máxima del artista plástico y escultor portugués Alberto Carneiro, autor del Manifesto del Arte Ecológico (1968-72) que repudia el dualismo occidental sensualidad/espiritualidad y promueve la rehabilitación de las cosas más simples en la comunicación estética. Este acercamiento al arte minimal, conceptual e incluso próximo al Land Art  se evidencia en la obra Sobre os ríos (I), que puede verse en la primera planta del Museo Centro Gaiás junto al pabellón dedicado a los grandes ríos.

La relación medio-arte se convierte en relación hombre-medio en la geografía en blanco y negro que ofrecen las fotografías de Ursula Schulz. Estampas de las schilfhäuser, casas de paja construidas sobre el agua en Irak, declaradas Patrimonio de la Humanidad y destruidas por Sadam Hussein en la guerra de 1991. Un alegato a la adaptación hombre-medio, al uso de los recursos que ofrece la naturaleza y al poder destructivo del ser humano que se plasma en la serie Vanished Landscapes (1980/2006). 

Auga Doce, en su mirada al planeta agua desde el arte, quiere despertar una conciencia ecologista. En esta línea, las fotografías del artista indio Atul Bhalla nos trasladan la preocupación derivada de la polución de los ríos, conectada en Nueva Dheli con la espiritualidad hindú y con la renovación asociada al baño en las aguas del río Yamuna, territorio artístico de Bhalla. La escasez de este recurso, su mal uso, el reparto desigual y su contaminación son obsesiones de su universo fotográfico. 

Cinco discursos artísticos y ambientales que pueden verse en la exposición Auga Doce y que podrían complementarse con otros muchos como la obra telúrica de Andy Goldsworthy (Cheshire, 1956), recogida en la exposición a través de un vídeo de sus trabajos; o las imágenes de Olafur Eliasson (Copenhague, 1967), que con su compromiso ambiental se ha convertido en uno de los grandes referentes del arte europeo más actual; y que hoy sirven para invitaros a celebrar con nosotros el Día do Medio Ambiente. 

Santiago de Compostela, 04 de Junio de 2014
 

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