Toda la Cidade da Cultura está atravesada por un túnel que funciona como su espina dorsal y conecta los edificios por debajo de la tierra. Obras de arte, libros, maquinaria y proveedores de servicios de todo tipo emplean esta instalación los 365 días al año y precisamente por esto es un espacio que pocas veces puede descubrir el público general.
Esta visita es una de las pocas ocasiones para dejarse sorprender por esta galería de servicios o por otros espacios habitualmente ocultos, como la sala de climatización que se esconde bajo las torres Hejduk donde se genera el calor para todos los edificios. Descubre estos lugares inaccesibles para el gran público en un recorrido por el Gaiás oculto: de norte a sur atravesando el subsuelo de la montaña.








