Cuatro manos, una pequeña alfarería y un diminuto personaje de barro. Estos son los tres elementos clave de A mano, una historia contada con barro con un protagonista con unas ganas enormes de escapar, un escaparate y sus inquilinos y una taza que respira.
Una historia de amor y pequeños fracasos contada en un metro y medio y donde el espectador, que observa, está invitado a tomar el té.







