Los humanos percibimos el paso del tiempo de forma sensorial: nos valemos del olfato para averiguar el paso del tiempo en los alimentos, a través de los ojos nos damos cuenta del cambio de paisaje en un cuadro o fotografía, con el tacto reconocemos el pasar del tiempo en las flores o en las frutas y con el oído determinamos la duración o intensidad de los sonidos.
Para ahondar en este concepto del paso del tiempo, niños de entre 5 y 8 años se divertirán a través de los álbumes ilustrados de OQO Editora: Ernesto, Bo Día e A min non me comas!, en el que el tiempo y la percepción están presentes de modo claro y directo.
Así, y bajo un enorme reloj que presidirá la sala, los participantes realizarán acciones que transformen el espacio a medida que pasa el tempo: haremos caminos empleando los diferentes sonidos que pueden producir los relojes, digitales o analógicos, y recorreremos rutas con nuestras huellas, marcaremos distancias con arena (en alusión a los relojes de arena)... Una tarde muy divertida en la que experimentar con el tiempo.

