La esclavina esquilmada

Fue durante trescientos años la capa que cubrió al Apóstol, recibió el abrazo de miles de millones de peregrinos y en el 2004 se convirtió en una de las joyas de la corona del Tesoro de la Catedral de Santiago. Hablamos de la Esclavina del Santo Apóstol que durante siglos fue abrazada y esquilmada hasta quedar apenas con algunas de las muchas piedras preciosas que poseía, tal y como puede verse en la exposición Camino. El origen, en exposición hasta el 13 de septiembre de 2015 en el Museo Centro Gaiás.

La esclavina fue un encargo del arzobispo fray Antonio de Monroy al platero Juan de Figueroa, que formaba parte del gran ornato barroco que, con el mecenazgo del referido prelado, llevó a cabo en el altar mayor de la catedral desde 1694. La pieza, junto con un bordón y con una calabaza de plata, encargados al mismo tiempo, serviría para vestir la imagen pétrea de Santiago Apóstol que preside el altar de la Catedral desde su consagración en 1211.

Esta pieza -realizada en plata, plata sobredorada y pedrerías- está decorada con símbolos jacobeos y emblemas militares. Fechada hacia 1704, recibió a lo largo de 300 años el abrazo de millones de peregrinos y algún que otro robo de sus adornos, lo que le ocasionó un desgaste evidente. Las piedras se fueron sustituyendo por otras de meno valor para intentar conservar la imagen original hasta que con motivo del Año Santo compostelano de 2004 fue substituida por una réplica e incorporada a los fondos del Museo de la Catedral de Santiago, donde se expone permantemente como testimonio de tantos peregrinos anónimos. Actualmente podéis verla en la segunda planta del Museo Centro Gaiás, al final de la última parte de la muestra dedicada al Peregrino.

Exposiciones
Santiago de Compostela, 07 de Julio de 2015