Galicia universal y mural

Los murales tienen una especial e importante presencia en Galicia universal. El arte gallego en las colecciones ABANCA y Afundación tanto por el número —un total de ocho— como por la autoría de los mismos, ya que pertenecen a los más importantes creadores en el arte gallego de la época que trabajaron en esta modalidad:

  • Urbano Lugrís: Galicia, 1953 | Vista de Vigo, 1943 | Romería, 1953
  • Daniel Rodríguez Castelao: El emigrante, 1916 y Regreso del Indiano, 1918 
  • José Laxeiro: El manantial de la vida, 1973
  • Manuel Colmeiro: La primavera, 1953
  • Carlos Sobrino: La tentanción de Colombina

Y aunque en esta exposición no se cuenta con ningún mural de uno de los maestros en esta disciplina, como fue Luis Seoane, sí se muestran en Galicia universal piezas de él, que reflejan su genalidad y dominio en las grandes formas.

 

"La posibilidad de ver reunidas estas piezas de enorme tamaño sólo es posible en un espacio como el Museo Centro Gaiás", ensalza Paula Toimil, técnica del Departamento de Mediación, Educación e Información de la Cidade da Cultura. Precisamente, admite que tanto el número como las dimensiones de los murales habitúan a "llamar la atención" de los y de las visitantes, más de 7.000 en el primero mes de apertura de Galicia universal, exposición que cuenta con visitas comentadas, gratuitamente, de martes a domingo.

Mas la presencia de los murales en Galicia universal no es so relevante por el número y la calidad de sus creadores, sino por la importancia del muralismo en sí mismo en la historia del arte. "La exposición de estas grandes piezas por parte de estos artistas de renombre en espacios públicos supuso la democratización del arte", remarca Paula Toimil. Este aspecto también es puesto en valor por Miguel Cajigal, otros de los técnicos del Servicio de Mediación, Educación e Información de la Cidade da Cultura, que recuerda que el muralismo fue una expresión artística propia del siglo XX. "Y supone la conquista del espacio público", enfantiza.

De este modo, la pintura pasa de ser un arte de interior, doméstica y burguesa, a ocupar los exteriores, para poder ser visto y disfrutado por un público potencial mucho mayor. Así, tal y como recuerda Paula Toimil, todos estos murales de Galicia Universal fueron creados para grandes y concurridos espacios públicos como el Café Moderno de Pontevedra (El manantial de la vida de Laxeiro o La tentación de Colombina de Carlos Sobrino); Gran Hotel de Vigo, en el caso de muchos de los murales de Lugrís y La primavera de Colmeiro; o el Nuevo Café, en el caso de los murales de Castelao.

MURALES QUE ENSALZAN EL RURAL

Tal y como muestran las piezas expuestas en Galicia universal , el mural tiene un doble valor: decorativo y reivindicativo. En la mayor parte de los murales de la época se va a reproducir el entorno rural y la vida popular, creando grandes contrastes con los espacios urbanos que ocupan, como los murales de azulejo de Sobrino en la Alameda de Pontevedra.

Miguel Cajigal apunta que "por afinidad" en el muralismo gallego dase también una "sintonía ideológica" con el realismo socialista de la URSS y el muralismo de José Clemente Orozco, Diego Rivera o Alfaro Siqueiros, aunque nos rusos y mexicanos el componente urbano es más importante, mientras que nos gallegos predomina la vida popular, principalmente labradora, como es el caso de Colmeiro. Al respeto de este artista y del mural que se exhibe en Galicia universal, Primavera , Paula Toimil valora la "dignificación" de la vida labradora que recoge esta pieza, al tiempo que elogia la apuesta de Colmeiro por elevar la material artístico nos sus trabajos a actividad del pueblo campesino.

LUGRÍS E A SÚA GALICIA MÁXICA

Lugrís, por el contrario, supone una excepción la esta corriente con su muralismo de la ensoñación, poco apegado a la realidad y más interesado en el decorativismo que en la carga social, y que se puede situar en el ambiente del llamado realismo mágico. Vista de Vigo es una recreación de un Vigo antiguo. La pintura de Lugrís refleja un mundo en el que la realidad y la fantasía se entremesturan con la aventura, en un todo entretecido con un dibujo preciso y colores luminosos. En esta obra aparece como el decorado de un teatro, detrás de unas cortinas recogidas en un lateral.
 
Es un Vigo antiguo, perfilado por la Fortaleza del Castro, la Colegiata, la Batería del Cabo de Laxe batería da Pedra, el Berbés y el convento de San Francisco. Lo vemos todo desde el mar, desde un mar en el que están pintadas todas las ondas, en el que un pescador echa las redes y muy cerca de él emergen monstruos de fábula; las gaviotas se refugian en las Cíes entre nubes de tormenta y un navío deja en el ambiente de la ría un aroma de conquistas y descubrimientos.
 

 CASTELAO Y EL INTERÉS POR LO SOCIAL

Enfrentado a esta posición de refugio en una Galicia ficticia, de otros tiempos, idealizada y mágica, está Castelao. Los dos murales instalados en Galicia Universal —El emigrante, 1916 y Regreso del Indiano, 1918— suponen un relato visual cargado de mensaje social del que supuso la emigración de principios del siglo XX en Galicia.

Los murales de Castelao combinan influjos formales modernistas, con una inicial preocupación por los temas sociales gallegos de la época, lejos aún del tratamiento que tendrán poco después, sobre todo nos sus dibujos de viñetas, donde la carga crítica y mucho más explícita y empleando otras técnicas artísticas, "aunque nunca dejó los grandes formatos reivindicativos, como evidencia su posterior A derradeira leición do mestre", aclara Paula Toimil.

Estos dos murales, situados un frente al otro en el montaje de Galicia Universal , tienen una fuerte connotación afectiva y huella social. Paula Toimil destaca el hecho de como en solo dos imágenes se componen un completo resumen del que acontencía en la época, desde una perspectiva que evidencia ya el bando en el que siempre se situaría Castelalo; en el de los humildes, reprimidos y desfavorecidos.

Por un lado, El emigrante refleja esa despoboacion del rural, de esas aldeas que quedaban abandonadas y cerradas por la sangría de la emigración, sobre todo en el interior (el lienzo recoge un lugar de la montaña). Como contraposición, Regreso del Indiano supone una crítica la esos "nuevos ricos" y el " clasismo" que trajeron algunos de estos emigrantes retornados al volver a su tierra. Regresan en una situación privilegiada, ante unos vecinos y vecinas aún sumergidos en la pobreza y con una actitud de marcada y presumida superioridad: las pertenencias del Indiano son trasladadas por uno de los del pueblo, en una clara situación de humillación.

Castelao empleó el muralismo para sacar a la calle un arte de denuncia social que llegaría a aproximarse mucho más al pueblo, tanto por los canales empleados (revistas y periódicos) como por el crítica más incisiva que le dará en sus posteriores y afamadas viñetas, de las que también hay una selección en la exposición Galicia universal. El arte gallego en las colecciones ABANCA y Afundación. Hasta el 14 de octubre, en el Museo Centro Gaiás.

Exposiciones
Santiago de Compostela, 28 de Abril de 2018