Cela, el poliedro desconocido

Sabíamos que era el autor de La colmena, La familia de Pascual DuarteMadera de Boj. Que era el único Nobel gallego. Y que podíamos conocer su legado en la Fundación que él mismo constituyó en Iria Flavia. A lo largo de estos meses descubrimos, no obstante, al Cela pintor, actor, editor, coleccionista… Múltiples caras de una figura extraordinaria que conocemos gracias a la exposición Camilo José Cela 1916-2016. El centenario de un Nobel. Un libro y toda la soledad, que cierra sus puertas este domingo en el Museo Centro Gaiás.  

Al Cela más familiar lo descubrimos a través da castaña que había sido de su padre y que le acompañó durante toda su vida. De todas sus rarezas nos quedamos con su desaforado afán coleccionista: 62 ourinales, 52 piezas de cerámica de Staffordshire, 164 discos de vinilo, 2.643 sellos, 223 billetes de lotería, 300 cajas de cerillas, 275 cromos, 45 cajas de latón, 113 vitolas y plumas estilográficas, 3.500 esquelas… Una ingente cantidad de objetos entre los que destaca la colección de botellas firmadas por grandes personalidades de la literatura y el arte. Y de todas sus vivencias, la noche que pasó en la cárcel durante su conocido Viaje a la Alcarria.

Antes de que se convirtiese en un consagrado escritor y Premio Nobel de Literatura, Camilo José Cela mostró interés por las más variadas disciplinas artísticas: poesía, pintura y hasta interpretación. Aunque su papel más destacado fue el de editor, con la revista Papeles de Son Armadans, la editorial Alfaguara y la revista trimestral El Extramundi y los papeles de Iria Flavia.

Cela conseguió el Nobel, el Príncipe de Asturias, el Cervantes pero también un sinfín de Honoris Causa, el Premio Planeta, el Premio Nacional de Narrativa… Aunque de todos destaca la distinción de Cartero Honorario, por la que Cela mantuvo una intensa y cuidada relación epistolar de forma gratuita toda su vida.

El centenario de Cela nos permitió descubrir que el manuscrito de La familia de Pascual Duarte se escribió dos veces y que La colmena se concibió como el primer tomo de una trilogía que nunca vió la luz. Y, por encima de todo, la enorme personalidad de un hombre que años antes de morir dejó elegido su lugar en el cementerio de Adina y la lápida con la que se cubriría su cuerpo.

 

Exposiciones
Santiago de Compostela, 17 de Febrero de 2017
 

Cultura

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